Conducir en Australia


Conducir en Australia es extraño, a veces aburrido, otras estresante, a menudo impactante y casi siempre sorprendente.

En primer lugar se conduce por la izquierda. Esto no es exclusivo de Australia. Hay muchos países donde sucede como por ejemplo Reino Unido, Irlanda, Sudáfrica, Japón, India o Tailandia. En total hay 74 países en el mundo en los que conducen “por el otro lado”. Los países en azul somos los raros:

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El primer comentario que se escucha de alguien que nunca ha experimentado antes este tipo de conducción suele ser del tipo: “Esta gente está loca, ¿cómo pueden conducir por el otro lado?”. Pero, ¿cuál es el lado correcto? Normalmente pensamos que es otra de esas cosas que los británicos cambiaron en algún momento para llevar la contraria y diferenciarse del resto del mundo. En este caso no es así. Fueron los franceses quienes lo hicieron y la mayoría les seguimos, salvo los británicos que permanecieron con el sistema tradicional.

La Edad Media no fue la época más segura de la historia, así que las personas que caminaban o montaban a caballo por los caminos, lo hacían por el lado izquierdo ya que, de este modo las personas con las que se cruzaban lo hacían por el lado de la mano con el que empuñaban su espada, habitualmente la derecha. Esta práctica se mantuvo hasta la Revolución Francesa, cuando los franceses decidieron cambiarla y comenzar a circular por la derecha.

Lo cierto es que conducir por un lado o por el otro es una cuestión de perspectiva y al final acabas acostumbrándote en un par de semanas. Los principales consejos para conducir por el lado izquierdo de un modo seguro son dos:

  • Utilizar un coche automático. Imaginad tener que cambiar de marcha con la mano izquierda.
  • Evitar las grandes ciudades, al menos al principio.

Siempre he seguido el primer consejo rigurosamente. Es más, creo que nunca volveré a conducir un coche manual, la comodidad del cambio automático es impagable.

Lamentablemente no hice tanto caso al segundo consejo. A la semana de haber llegado, me entregaron el coche en pleno centro de Perth. Me monté a él y apenas tenía que conducir 1 kilómetro para llegar a casa y aparcarlo. Como había estado absorto en el trabajo, no había prestado mucha atención al tráfico durante esa semana. Perth no es ni de lejos la ciudad más caótica del mundo en cuanto a tráfico, pero aún así, se me hizo el kilómetro más largo de mi vida. Desde entonces he mejorado un poco, aunque ¡todavía me puedo llegar a colar en el carril contrario en algún giro a la derecha!

Al principio comenté que conducir en Australia es, a veces, aburrido. Al tratarse de un país enorme y despoblado en la mayor parte de su territorio, conducir por el “outback” puede llegar a ser de lo más insulso. El outback australiano es el territorio interior, remoto y semiárido de suelos rojos totalmente despoblado que ocupa prácticamente la totalidad de la isla.

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Quizá el paisaje resulte curioso las primeras dos o tres horas, con sus caminos de tierra roja y las impactantes puestas de sol. A partir de ahí, lo más interesante que te puede pasar es que te salude el conductor del único coche con el que te cruzas en la última media hora, los carteles de próxima gasolinera a 300 kilómetros o encontrarte con canguros o emus cruzando la calzada.

En una ocasión hicimos un viaje por la costa norte, desde Karratha hasta Broome. Son 830 kilómetros, que se cubren, según Google Maps, en 8 horas y media. Para haceros una idea de cómo de aburrido fue el trayecto, os dejo la foto que le hice al GPS en un tramo en el que dejó de molestarnos con sus indicaciones durante unas 7 horas y media:

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Dijo algo así como: “En 748 kilómetros girad a la izquierda, yo me despido de ustedes dejándoles en el más absoluto silencio”. Dicen que los australianos cantan canciones en esos trayectos para matar el aburrimiento. Como nos parecía un poco cursi, sobre todo antes de tener niños pequeños, nosotros contamos todos los chistes que recordábamos, nos inventamos historias, rememoré las adivinanzas, trabalenguas y quiquiricosas de mi abuelo y muchas otras invenciones más que ya no mi me acuerdo. El caso es que, a pesar del abandono de nuestro GPS, lo recuerdo como un viaje ameno.

Por si todavía no conocéis el famoso dicho: “Trabajas menos que un GPS en el outback australiano”.

Voy a dejar para más tarde la conducción en Melbourne. Por su peculiaridad y complejidad, merece un post aparte.

Hasta pronto!

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Cosas Grandes en Australia


Cada día de camino al trabajo me encuentro con un monumento de un pájaro negro gigante que no sé muy bien qué hace ahí. Siempre quiero parar para verlo más de cerca e inmortalizarlo. Pero al estar en el lateral de una autopista, la parada se convierte en peligrosa además de amenazadora tras los carteles que dicen No Stop on Freeway.

El caso es que por fin he conseguido una foto de mi pájaro gigante sin necesidad de parar en la autopista.

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Resulta que una de las peculiaridades más incomprensibles de los australianos es que les encanta construir monumentos gigantes de objetos o seres que en la vida real no son tan grandes. Hay unas ciento cincuenta cosas grandes por toda Australia o Big Things como ellos las llaman. Hay ejemplos de todo tipo, como la langosta gigante, la hormiga gigante, el aguacate gigante, la piña gigante, el hacha gigante, la lata de cerveza gigante o la raqueta de tenis gigante.

Las Australia’s Big Things tienen su propia postal:

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Suelen estar construidas en tramos de carretera tremendamente desolados, de los que hay tantos en Australia, y en los que no es necesaria una gran excusa para parar a estirar las piernas y evitar morirse de aburrimiento.

A estas cosas les suele acompañar un gran rótulo, una cafetería y una tienda de souvenirs para dar un poco de vida turística a pueblos un poco muertos. Curiosamente este proceso lo inició un americano que construyó un gran plátano al lado de su restaurante en Coff’s Harbour (New South Wales) con tanto éxito que estas cosas no han parado de proliferar desde entonces.

Me resulta una tradición a la vez curiosa, incomprensible y entrañable. Y es que, ya me he acostumbrado y cada mañana saludo efusivamente a mi pájaro negro gigante cuando paso por su lado. Quizá algún día me devuelva el saludo…

 

Hace tanto que no escribo…


Hace algo más de tres años desde la última entrada en este blog. Pero en realidad no escribo con regularidad desde hace seis años. Mi último post regular hablaba de mi último día en el Reino. Tantas veces se repite la palabra último en estas primeras líneas porque ahora, echando la vista atrás, me doy cuenta de que entonces se cerraba un ciclo de mi vida. Abandoné una tierra inhóspita como Arabia Saudí para abrazar una isla próspera y amable como Australia. Que emocionante contraste.

Mientras tanto han pasado muchas cosas que he utilizado de excusa como sinónimo de falta de tiempo y que hubieran sido perfectas ideas para nuevos posts. Como por ejemplo casarme y continuar felizmente casado, obtener las certificaciones CFA (Chartered Financial Analyst) y CMA (Certified Management Accountant), solicitar la residencia permanente en Australia (un proceso tedioso que me llevó cerca de dos años), disfrutar de la fascinante ciudad de Perth en Western Australia, viajar por el Sudeste asiático, Japón y Nueva Zelanda, trabajar durante año y medio en el outback australiano (una de las regiones más aisladas del planeta, llamada Pilbara), vivir una aventura de 7 meses en México, cambiar de trabajo, la vuelta a Australia asentándome en la bohemia ciudad de Melbourne y por último tener una preciosa hija.

Hace 6 años cerré un ciclo e inicié otro con la llegada a Australia. Ha sido una vivencia circular que comenzó cuando puse el pie en este país por primera vez. Haciendo balance, ha sido muy duro, con muchos obstáculos y adversidades, pero a la vez lleno de emociones y recuerdos. Un ciclo que hoy también se cierra con las siguientes palabras:

“From this time forward, under God, I pledge my loyalty to Australia and its People, whose democratic beliefs I share, whose rights and liberties I respect, and whose laws I will uphold and obey.”

Desde hoy mi mujer y yo somos Aussies!

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Es curioso porque al obtener la ciudadanía australiana, estamos obteniendo la nacionalidad de nuestra hija. Como ha cambiado el mundo para que un hijo consiga su nacionalidad automáticamente por nacimiento y sus padres tengan que solicitarla después con muchos trámites y papeleos, tratando de demostrar por todos los medios que uno ha sido un buen ciudadano durante toda su vida hasta este momento. Es una situación similar a la reivindicada por Ricardo Arjona en su canción Mojado:

“Si la luna suave se desliza
por cualquier cornisa
sin permiso alguno,
porque el mojado precisa
comprobar con visas
que no es de Neptuno…”

He de reconocer que en la ceremonia de la ciudadanía me he emocionado. Hemos participado unas 150 personas, procedentes de 33 nacionalidades diferentes y que hemos decidido unir nuestro futuro en una sola, enriqueciendo aún más si cabe este país tan plural y variado. He sentido un gran orgullo por acceder al privilegio de pertenecer a una nación que consiguió su unificación sin guerras ni revoluciones. Aunque sí hubo un gran derramamiento de sangre en su colonización, en la actualidad Australia es un país pacífico, próspero y multicultural que goza de libertades garantizadas, altura democrática y un gran nivel de vida basado en el famoso “Fair Go” (oportunidades equitativas y justas para todos).

Hoy, al darme cuenta de este fin de ciclo en mi vida, me he propuesto escribir de manera más asidua para contar las bondades y rarezas de este maravilloso país.

Hasta pronto.

Aussie Aussie Aussie, Oi Oi Oi !!!

 

Priceless tips for students


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I wish someone experienced enough would have had a chat with me before hand about how to squeeze my university years and get the best out of them. Instead I discovered it the hard way: by myself.

My story

I have always been an excellent student. I finished a couple of BS Degrees and never failed a single course. I passed all exams at 1st attempt. However, did I really seize the opportunities of being a university student? In retrospective, I don’t think so. Let me explain you why. I was an extremely shy young person. I never asked questions in class, never volunteered and always tried to remain unnoticed for the majority of the time. Then I used to study hard at home and passed every single test. Was I a great student? Yes, I was… in a traditional world. In a world were my home country universities still live. In an isolated world where sharing and collaborating were considered odd. And it wasn’t until my exchange year abroad that I started to realize I had to get out the dark side immediately.

I spent an academic year at City University in London as part of an European exchange student programm. Yes, it was short but it was also definitively one of the most clarifying and revealing experiences of my life. The broad range of diversity impressed me at first. Then I learnt to share and mix with them. By the end of the first month, I had absorbed more real-world knowledge than in all my previous years at a traditional college. A respectful attitude and conscious opened eyes and ears can do miracles for you in such situations. The way lectures were structured was another shock for me: I needed to speak. Being unnoticed was not an option anymore. I luckily found great classmates who help me with my undeveloped communication and public speaking skills. Thanks to them and to a deep desire to persevere from my side, I ended up the year actually enjoying it. Not only I improved my communication skills, but also my adaptation, flexibility, empathy, negotiation, self-confidence and leadership capabilities got better.

This experience changed my life and since then I haven’t stopped learning and absorbing aiming to make the most of anything I have been involved. I invite you to follow me through some tips on how you can make the most of your university time as well.

Tips

1. Education as a whole life habit.

Studying need to be considered from a non-ending learning approach. Today‘s world changes so quickly that an average student will be outdated by the time he reaches his mid career, if not earlier. If this trend continues, it will be common in the future to go back to college for one or two total make-overs during one‘s career. Being up-to-date with existing technologies and practices will be, even more than today, the key to continue adding value to the business as an employee. Therefore instead of considering education as an isolated part of our lives with a begining and a defined end, it would be better to embrace it as a whole life habit. MOOC platforms are great for this purpose.

2. Ask questions

A common forgotten aspect of university lectures is asking questions. Most students just attend classes, take notes and leave without communicating with professors. That’s why classes are sometimes tedious and boring. Try to turn classes into vivid ones by asking questions. Teachers like two-way communication lessons and remember students who participate. So just stand out of the crowd and ask questions. If nothing comes to your mind in class, you can make a bit of research on your own before class and introduce any interesting current issue or news related to the topic.

Not only it will help you refine your communication skills, but also you will build stronger relationships with your teachers and this will have a positive impact on your marks. Additionally, the fact that you will need professional references when applying for jobs can’t be ignored. If you don’t have much work experience, relationships built with teachers are your best bet at this stage. But if they can’t remember you, how are they going to serve as your references?

3. Practice public speaking

This tip can’t be stressed enough as the benefits of public speaking for anyone‘s career are countless. Apart from honing your communication skills, which are key in the workplace, many other aspects of your life will be improved by practicing public speaking. Some examples are gaining trust and respect from others, presenting new ideas more effectively, building self-confidence, increasing awareness of the environment, developing relationships and rapport with colleagues, improving selling and negotiation skills and positioning yourself as a leader. It will make you visible and memorable among your classmates.

So next time you need to speak in public, consider it as a beneficial training instead of a malicious torture. Read some good books about public speaking and start practicing. The rewards are worth the effort.

4. Volunteer for anything

Volunteering is a great way to be involved and to gain an insight into your university or community life. It provides an easy way of social networking. And it also promotes the feeling of making a difference which helps increasing self-esteem and personal growth. There will be many opportunities to volunteer during your university life. Just choose the ones you like most and enjoy them.

From a professional perspective, it provides productive results since it is a valid method of filling blank gaps in your resume, specially if you don’t have much work experience. Therefore it improves your employability. More about this a bit later.

5. Avoid procrastination

Procrastination is the unconscious process of delaying tasks that need to be acomplished now. All of us suffer from it to a certain degree. It is based on laziness by giving priority to more pleasurable activities rather than others not so enjoyable. While studying you will face many situations like this: let’s say you have to start a coursework to be handed over in two weeks time. The task involve researching from diferent sources, summarising information, compiling, structuring, writting, analyzing, providing references, preparing presentation materials, creating and giving a stunning presentation and some others. Your natural tendency will be to postpone it until the last minute. How can you finish such an enormous task?

Well, the problem is the perspective you are using. Looking at it as a one enormous task is a mistake. Instead considering it as a sum of small individual tasks is the key. You will realize that absolutely nothing is as hard as it looked when you started.  Dividing daunting tasks into smaller chunks that can be easily acomplished individually, will allow you to gain confidence and boost your motivation towards the completion of the once-intimidating task. This is because as you progress, it will soon become a doable task. Besides, this approach helps you develop project management skills, which are very valuable in the workplace.

6. Reward yourself, even for small or partial success

Everytime you achieve an academic success, practice the healthy habit of rewarding yourself, even if it is a modest reward. When you work hard and achieve your goals, it is fair to have something you enjoy in return. In the short term, you will just feel good but in the long run, it will create positive associations in your brain that will move you forward to a great future. This is because it reinforces self-confidence and encourages keeping motivation high, two key elements of a successful career.

Have you passed a test? Have you produced a brilliant coursework? So take yourself out for breakfast or dinner, go out of town for the school break, go on shopping therapy, relax on a massage session, and so on.

7. Work as early as possible

I have heard so many times the complaint about the vicious circle of work experience. Simply put, you are not getting jobs because you don’t have enough work experience, and you can’t gain such experience if you are not offered the first job opportunity. Well, let me tell you something: this is a fact and you are not going to change it. So the sooner you accepted it, the better for your career. Instead of complaining, just focus your efforts on breaking the circle.

My advise is try to get a job as early as possible, prefererably while you are still studying. Combining work and school is positively recognised by recuiters and employers as it will develop your ability to multitask and plan your work and study loads in advance. Summer internships, student programs, volunteering positions and casual jobs are very useful in this regard. Cant you find these positions? Well, you can create them . Choose a business you like and offer to collaborate with them on an unpaid basis. More often than not, you will end up as a paid employee.

As mentioned earlier, you need to improve your employability. For that reason, bear in mind that valuable work experience is as important as academic qualifications and there is nothing as poor as a no-work-experience resume. In fact, while every industry is different, it is extremely difficult to break into particular industries without showing that you can apply what you have learnt at college.

On top of that, you will understand to a higher degree what is taught in class and how courses are intertwined. In addition, you will ask better informed questions based on real life situations. Finally, professors will value your street-smart insights and you will make the most of your student time.

8. Network as much as possible

A savvy student looks for opportunities to network as a useful tool for the future. According to some estimations, approximately 60% of jobs are not advertised. They make the so called hidden job market and networking is essential to find them. Unless a member of your familiy is the CEO in a business, you will need to create your own contacts. At this stage, don’t feel desperate about it. Just try to create strong relationships with your teachers and classmates. It is said that a Master’s Degree is as good as the quality contacts you make on it. Have this mind and make it extensible to your Undergraduate Degree.

But how do you do that in practice? First of all, apply all tips in this list, specially ask questions, practice public speaking and volunteer for anything. You will be remembered, you will be considered special and you will be seen as a natural leader. Someone who people wants to be around with. In addition, you can use a very interesting technique: changing seats. Have you ever though that you might be surrounded by future success? Many of your peers will have reponsibility positions in the future. So start creating strong relationships with them now. Changing seats is a great way of getting to know them. Don’t create useless barriers between you and the world, instead create constructive links with as many individuals as possible. Be respective, listen, show genuine interest and be useful by helping as much as you are able.

Do you want to take your networking to the next step? If networking in class is not enough for you, there are opportunities for developing your contact netwok out of class as well. Attend networking events to interact with target people who belong to organizations you are interested in. They can be seminars, job and career fairs, conferences, public lectures, etc. Your previous research is key at this point. You need to know who will be present at the event and why you want to meet them. Prepare a brief introduction of yourself and a reason why connecting would a good idea for both. Have some business cards with you (Yes, business cards. If you are serious about networking you must have a business card). After you have met in person, don’t forget to connect with them online through social media.

9. Enjoy

This tip is so obvious that it goes without saying and you are probably already doing it. But seriously, when you start working full time, you will notice how much free time you had at college. So don’t play around and just seize the opportunity. Your future YOU will appreciate it.

Reducir la jornada laboral para aumentar la productividad


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Diversos estudios sugieren que las largas jornadas laborales, a las que estamos tan acostumbrados en España, no son las más adecuadas desde un punto de vista de la productividad. Al fin y al cabo se trata de trabajar de un modo eficiente y para ello no es necesario dedicar más tiempo del necesario. Work smarter, not harder.

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Según un estudio de Femeval (Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana) solamente el 45% de la jornada laboral en España se dedica a actividades productivas, desperdiciando el 55% restante. Quizá en ello tenga que ver el fuerte arraigo del presentismo y escasez del teletrabajo en España, la reducida presencia del empleo a tiempo parcial de calidad en nuestro país en comparación con otros países y el menor porcentaje del componente variable sobre el total de remuneración.

Dentro de este tiempo desperdiciado, adquiere especial relevancia el navegar por internet con fines personales, ya sea para leer noticias, buscar vuelos y hoteles para las próximas vacaciones o consultar las redes sociales. Es algo que afecta sobre todo a los más jóvenes, que han crecido en una realidad en la que es muy difícil separar colaboraciones profesionales y redes sociales.

La cuestión que surge llegados a este punto es si al reducir la jornada laboral este porcentaje se mantendría. Es decir si al pasar por ejemplo de 9 a 7 horas de trabajo diario, solamente el 45% de ese tiempo seguiría siendo productivo.

Esta correlación en la tendencia no se produce, según el informe “Horas de trabajo en el mundo en 2012” de la OCDE. En este estudio se demuestra como la reducción paulatina de la jornada laboral en diferentes países consigue elevar la productividad por encima de ese umbral del 45%.

Por supuesto el impacto en la productividad es limitado. No es posible continuar reduciendo horas de trabajo indefinidamente. En ese caso no habría tiempo material para realizar el propio trabajo. Aunque depende del tipo de trabajo y de cada trabajador, diversos expertos aconsejan que la reducción ideal sería hacia una jornada laboral de entre 6 y 7 horas diarias para maximizar la productividad.

Sin duda vemos que los horarios de 9 a 6 (en el mejor de los casos) fueron implantados de manera arbitraria sin tener en cuenta la productividad. ¿Qué se puede hacer para solucionar este arcaico modelo?

En primer lugar un cambio de mentalidad para eliminar la variable tiempo como factor determinante de la productividad. Esto solo nos lleva al temido presentismo laboral. Los horarios laborales fijos deben desaparecer, para dar paso a horarios mucho más flexibles en los que el trabajador tenga un mayor poder de decisión en los mismos.

En segundo lugar implementar una medición de la productividad de manera continua mucho más objetiva, estableciendo objetivos claros y concisos que el trabajador y la empresa conocen de antemano, revisan su grado de consecución regularmente y actualizan en fechas determinadas. 

Por último ligar una mayor parte de la remuneración a esos objetivos pactados también tiene un gran impacto en la productividad. El trabajador debe ser recompensado por cumplir esos objetivos y no por el tiempo que pase en la oficina.

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Esta sí es una buena noticia


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Hace unos días el Círculo de Empresarios publicó su Encuesta sobre la imagen del Empresario en España, con unos resultados prometedores. La figura del empresario comienza, por fin a valorarse de manera positiva y lo que es mejor, muy por encima del Estado.

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El documento completo puede descargarse aquí.

Los datos del estudio demuestran un cambio de tendencia en nuestro país, en el que hasta hace muy poco el objetivo de muchos jóvenes era convertirse en funcionario.

Las principales conclusiones son:

  • Los españoles valoran más positiva que negativamente a los empresarios (53% frente a 42%).
  • Los españoles confían, en general, más en las empresas (un 50%) que en el Estado (un 14%) y consideran que debería haber más empresarios de los que hay actualmente (un 67%). Esa confianza hacia la empresa se otorga también a la hora de crear empleo. Concretamente se piensa que son las empresas las que deberían ser las encargadas de crear empleo y no el Estado (un 43%).
  • Casi la mitad de los españoles preferirían ser empresarios que trabajar por cuenta ajena (un 47%), y la mayoría desearía para sus hijos que fuesen empresarios (un 53%) frente a que trabajasen por cuenta ajena (un 36%)
  • La mitad de los españoles piensa que el sistema educativo no es el adecuado para que surjan empresarios (un 49%).
  • Tres cuartas partes de los encuestados considera que hay poca cultura empresarial en España para generar emprendedores (un 76%).
  • Los españoles creen que todavía se habla de los empresarios de forma negativa (un 53%).
  • Se considera mayoritariamente que los emprendedores tienen que afrontar muchos obstáculos a la hora de crear una empresa y que en España hay un exceso de regulación sobre las empresas (un 62%).
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Queda mucho camino por recorrer en este aspecto para recortar la distancia que nos separa con países más avanzados que España. Sin embargo los resultados, como digo, son esperanzadores, además de lanzar un claro mensaje al Gobierno para que apueste de una forma decidida y de una vez por todas por los emprendedores proporcionando los medios y la formación adecuada, ayudando y promoviendo la creación de empresas y reduciendo trámites y barreras a la actividad emprendedora.

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Y es que no nos olvidemos, son las empresas las que generan empleo.

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Desempleo y propiedad de viviendas, ¿tienen relación?


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Pues resulta que sí. Una idea que en muchas ocasiones me ha rondado la cabeza, se ha visto confirmada por el estudio de los economistas David G. Blanchflower de la Darmouth College y Andrew J. Oswald, de la universidad de Warwick, comentado recientemente en El Blog Salmón.

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Tras estudiar el mercado norteamericano estos economistas han llegado a la conclusión de que mayores tasas de vivienda en propiedad desembocan en niveles más altos de desempleo. La relación se explica por tres factores derivados de la propiedad de viviendas:

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Reducción en la movilidad laboral. Cuando se posee una vivienda en propiedad es más dificil liarse la manta a la cabeza y aceptar un empleo en Barcelona, si se tiene una hipoteca por una vivienda en Madrid.

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Desplazamientos al trabajo más largos. Los precios de las viviendas cercanas al centro de las ciudades y de los principales núcleos laborales eran prohibitivos hasta hace unos años, lo que provocó que para cumplir el sueño de la vivienda en propiedad había que alejarse cada vez más de estos lugares, ampliando las distancias y los desplazamientos al trabajo. Este hecho provoca que se rechacen empleos que impliquen desplazamientos excesivos.

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Menor tasa de creación de nuevas empresas. Si la gente tiene hipotecado su futuro, será más reacia a emprender. Solo tendrá en mente pagar religiosamene su hipoteca mes a mes y dejar su trabajo para embarcarse en arriesgadas aventuras empresariales no será una opción para ellos.

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A la luz de este estudio se hace aún más patente la nefasta gestión de nuestros políticos en materia de ayudas tanto a vendedores como a compradores para el fomento de la vivienda en propiedad. Quizá este estudio sea capaz de explicar en parte el mayor impacto de la crisis en países con mayores índices de vivienda en propiedad, como es el caso de España (82,7%), Grecia, (75,9%) o Italia (72,9%) frente a Alemania (45,8%), Austria (57,5%) o Dinamarca (67,1%).

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En general estoy de acuerdo con el análisis que hace el autor del post sobre el estudio salvo en el final, donde afirma que para muchos países no acostumbrados a ahorrar, como España, la vivienda en propiedad puede ser una buena oportunidad para, de algún modo obligar a los hipotecados a ahorrar. Invertir en una casa es una forma de ahorrar, sentencia el autor. No puedo estar más en desacuerdo. Invertir en la primera vivienda no es nunca una inversión, sino pagar por una necesidad vital. Si es necesario desprendernos de esa inversión, tendremos que seguir pagando un alquiler o nos veremos abocados a vivir debajo de un puente. La segunda vivienda y sucesivas sí pueden considerarse una inversión, pero la primera no es más que un simple gasto mensual necesario para cubrir una necesidad del mismo modo que la cesta de la compra o el transporte.

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